LENGUAJE DE SEÑAS PARA BEBÉS

Lloré cuando mi hijo de 7 meses me pidió leche.

Como soy española, mi marido es alemán y hablamos en inglés, le di muchas vueltas al tema del lenguaje. ¿Qué idioma o idiomas deberíamos hablar con el bebé? ¿No se va a hacer un lío? ¿No va a ser maleducado el hablarle en un idioma que el resto no entiende?

Finalmente decidimos que yo le hablaría en español y mi marido en alemán. Nosotros seguimos hablando en inglés entre nosotros, por la costumbre… pero de bebé nunca nos dirigimos a él en este idioma. 

Había leído que es frecuente en los niños que tienen más de una lengua empiecen a hablar más tarde que el resto y que esto puede crear frustración. El niño ya entiende y sabe qué quiere pero no lo puede expresar. Una amiga estadounidense me habló del lenguaje de señas para bebés. No me lo podía creer… ¿enseñarle a un bebé lenguaje de señas? 

A pesar de la incredulidad de mi marido decidí darle una oportunidad a esta opción. Empecé más o menos cuando él tenía algo más de 5 meses. Aprendí (en realidad en inglés, ya que hay MUCHÍSIMO material sobre el asunto en internet) un par de señas sencillas: mamá, papá, leche, dormir.

Cada vez que yo pronunciaba estas palabras, hacía la seña. Cada vez que mi marido en alemán pronunciaba estas palabras (Mama, Papa, Milch, schlafen), hacía la seña. Una mañana recién levantados estábamos los tres en la cama y mi hijo de siete meses hizo la seña de leche (simular que se ordeña una vaca, abriendo y cerrando las dos manos)… Fue un momento inexplicable, lleno de emoción. Se me saltaron las lágrimas.  Mi bebé estaba comunicándose conmigo… ¡y me decía entre risas que tenía hambre y que quería leche!

Después de eso empecé a añadir muchas más palabras al repertorio: gracias, por favor, lo siento, jugar, compartir, comer, beber, libro, manzana, plátano, árbol, coche, moto, barco, avión, más, agua, lluvia, galleta, frío, calor, esperar, abrigo, zapatos, estrellas…

Al principio fue una forma de comunicarnos… y luego se convirtió en un juego y una especie de lenguaje secreto, una forma de gesticular una canción e incluso una manera de “hablarnos” en la distancia sin tener que gritar. Ahora con 6 años le pregunto de vez en cuando: “¿Recuerdas cómo se decía gorro en lenguaje de señas?” “¿Y luz?” “Esta es fácil, ¿abuelo?”

Lo he comentado con otras madres que no han compartido mi emoción con respecto al tema. En su opinión el lenguaje de señas aísla al niño ya que no puede usarlo, por ejemplo, con los educadores de la guardería o con sus amigos. Puede hacer que se haga “cómodo” y no quiera hablar porque, con la seña, se hace entender. Yo sólo puedo hablar desde mi experiencia. Mi hijo nunca usó las señas para comunicarse con nadie más que nosotros… aunque, de haberlo hecho, no hubiera sido tan dramático. Es muy probable que le hubieran entendido. Por ejemplo, la seña de “frío” es simular que uno tirita doblando los brazos y acercándolos al cuerpo. En cuanto a volverse cómodo… no fue nuestro caso… más que nada porque nosotros sólo aprendimos palabras de vocabulario sueltas y no frases y siempre acompañábamos la seña con la palabra. Yo creo que le ayudó muchísimo con el bilingüismo porque fue puente entre los dos idiomas. Una seña tenía dos formas de decirse: una en alemán (cuando la seña la hacía mi marido) y una en español (si la hacía yo).

A esto tengo que añadir que mi hijo a partir de los cuatro años entendía el inglés. Respondía o comentaba o bien en alemán o en español (según a quien se dirigiese) pero entendía. Fue a partir de los cinco años cuando empezó a hablarnos en inglés. Ahora nos podemos comunicar en los tres idiomas y el lenguaje de señas se ha convertido en un mero juego para cuando esperamos a que llegue el metro.

¿Cómo aprender palabras en lenguaje de señas?

Como he comentado más arriba, me centré en ASL (American Sign Language), ya que tenía entonces muchísima información y recursos a mi disposición.

– Tarjetas para imprimir de baby sign language. com

– Aplicación para aprender vocabulario Baby Sign Dictionary

– Vídeos con canciones de baby signing time de Rachel Coleman

Os animo a que lo probéis.

La comunicación no verbal es tan importante como la verbal… y no hay que olvidar que lo importante es comunicarse.

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